NEPAL CRISIS
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REBELIÓN - 26/7/06

Nepal: Las intrigas del rey

Marty Logan
IPS
 
Hace cuatro meses, todos en Nepal miraban hacia el trono en busca de una solución a la crisis política. Pero en la actualidad, el rey Gyanendra es sólo una sombra -aunque persistente- sobre el frágil proceso de paz a cargo del gobierno y la insurgencia maoísta. El 1 de febrero de 2005, Gyanendra encabezó un golpe de Estado y se atribuyó todo el poder político. En abril del año siguiente resignó el gobierno -pero no la corona-, obligado por un enérgico movimiento popular que duró 19 días. El Parlamento lo despojó por completo de todas sus facultades, más allá de las ceremoniales. La mayoría de los nepaleses creen que Gyanendra será el último rey de Nepal, antes de la consagración de la República en esta nación de Asia meridional.

El rey es hoy una figura extraña en la capital, y teme ser convocado por una comisión que investiga la violenta represión de las manifestaciones populares de abril. ¿Qué hará ahora? Algunos prevén que se suicidará. "¿Cómo es posible que alguien a quien se consideró la encarnación del dios Vishnu vive con la humillación de que tal vez deba pagar impuestos?", preguntó hace poco el director de una organización internacional que asistía en una cena en Katmandú. "Oí que practicaba un rito para el que encendía ajíes secos, creyendo que el humo le daría poderes sobrenaturales", agregó. "Lo convirtieron en una figura completamente ceremonial, sin poder", dijo a IPS el abogado constitucionalista Bhimarjun Acharya. Cuando se rindió ante los cientos de miles que marchaban por las calles en abril, "dijo categórica y explícitamente que el poder radica en el pueblo."

Desde entonces, el Parlamento, disuelto por el monarca en 2002 y restablecido en abril, le despojó del mando del ejército, declaró gravables las propiedades de la familia real y eliminó del protocolo la fórmula "Gobierno de su Majestad" para sustituirla por la de "Gobierno de Nepal". No satisfechos con eso, el Parlamento le retiró esta semana al rey Gyanendra del título de patrono del Templo de Pashupatinath en Katmandú, uno de los sitios más sagrados del hinduismo mundial. El primer ministro ostenta ahora ese privilegio.

La presidencia del Comité de Apoyo al templo, antes a cargo de la reina, será ejercida por el ministro de Cultura, Información y Turismo. A comienzos de mes, el Parlamento decidió que el 7 de julio, día del cumpleaños del rey, ya no sería feriado nacional. Pero eso no impidió que algunos miles de personas se reunieran en el Palacio de Narayanhiti, en el centro de Katmandú, entre ellas sacerdotes hindúes, monjes budistas, ex ministros del régimen y el jefe del ejército, general Pyar Jung Thapa. Algunos interpretaron la visita de Thapa como un desaire al Parlamento. "El ejército es completamente leal al rey", dijo Acharya. "Algunos creen que puede haber otro golpe de Estado."

La situación política dista de ser estable. Continúa el diálogo de paz entre la alianza de partidos políticos que encabezó el movimiento popular de abril y los maoístas, que se atribuyen 36.000 combatientes. Pero los rebeldes conservan sus armados, y circulan insistentes versiones sobre nuevos reclutamientos y solicitudes de "donaciones". Los líderes guerrilleros acusan a los políticos de no cumplir con el acuerdo, que incluye una demanda histórica de los rebeldes: disolver el Parlamento y llamar a elecciones para una Asamblea constituyente que represente a todos los sectores de la sociedad nepalesa. Esa asamblea debería estar a cargo de elaborar una nueva Constitución que detalle el futuro de la monarquía.

Un ex funcionario del Gobierno, Yadav Kant Silwal, cree que algunos países con influencia sobre Nepal prefieren el mantenimiento de la monarquía, porque, de lo contrario, se creará un vacío que podría ser llenado por los maoístas, en armas desde hace una década. "Al embajador estadounidense James F. Moriarty e incluso a India no les importaría que la monarquía continúe. Los monárquicos y algunos militares deben estar buscando una oportunidad" para que el rey recobre poder, dijo Silwal. El primer ministro Girija Prasad Koirala argumentó que se debe dejar la puerta abierta para que la monarquía tenga cierta presencia en el nuevo Nepal para evitar una reacción violenta de fuerzas "retrógradas", entre otras finalidades.

El conocido activista Devendra Raj Panday rechaza cualquier rol futuro para la monarquía. "Sólo porque sea viejo no significa que sea valioso. Estamos intentando recrear Nepal sobre nuevos valores y a tono con las demandas del momento. No podemos cargar un equipaje histórico que podría ser perjudicial." Las demandas populares "podrían haber sido abordadas, y la armonía construida y mantenida" desde la monarquía, pero la corona "defendió mucho el feudalismo y a las elites a expensas de vastos sectores de la población", agregó Panday. El comité de cuentas públicas del Parlamento dijo a comienzos de mes que investigará las riquezas de la familia real.

El rey Gyanendra posee varias propiedades y empresas de alto valor económico, entre ellas buena parte de las acciones del Grupo Soaltee, el tercer conglomerado empresarial de Nepal, con activos netos calculados en 100 millones de dólares. En junio de 2001, el rey Birendra -predecesor de Gyanendra, su hermano menor- y toda su familia fueron asesinados a tiros por el príncipe heredero Dipendra, en la más sangrienta masacre de la historia de la monarquía mundial. Tras la masacre, Gyanendra adquirió todos los bienes de Birendra y de su familia. Insistentes rumores indican que depositó cientos de millones de dólares en un banco suizo y que sacó del país casi nueve toneladas de oro.

Otras versiones indican que el rey tiene intenciones de ordenar un baño de sangre antes de abandonar el poder. "Si quisiera disparar contra cientos de civiles, Gyanendra no pestañearía", dijo a IPS durante el movimiento popular de abril un conocedor de la realidad nepalesa. Pero un ministro aseguró que el rey no ordenó ningún acto de represión, aunque las fuerzas de seguridad mataron a 21 manifestantes en las movilizaciones. El rey "es una persona muy impredecible", dijo Silwal, quien trabajó en estrecho contacto con Gyanendra antes de su ascenso al trono. "A veces me pregunto si tiene sentido común. Él podría haber hecho dos o tres cosas que lo volvieran popular entre el pueblo, como usar parte de su dinero con ese fin, pero no hizo nada de eso."
 
 

Nepal.- Más de 136.000 nepalíes han emigrado al extranjero para encontrar trabajo desde julio del año pasado

ROMA, 5 May 2006. (EUROPA PRESS)

El número de ciudadanos nepalíes que han emigrado al extranjeros en los últimos nueve meses ha aumentado en un 50 por ciento respecto al año pasado, según informó el Departamento para la Promoción del Trabajo, organismo del Estado que registra a los emigrantes, citado por la agencia misionera de noticias MISNA.

Entre julio de 2005 y abril de 2006, los nepalíes que emigraron en busca de trabajo alcanzaron la cifra de 136.131 respecto a los 93.942 registrados en el mismo periodo entre 2004 y 2005.

Este dato es un indicador indirecto de las crecientes dificultades económicas del país, uno de los más pobres de Asia y que en estos días está intentando superar la crisis política y el conflicto armado que en apenas una década ha causado cerca de 13.000 muertos.

En total se calcula que hay más de un millón de nepalíes trabajando en el extranjero, sobre un total de 24 millones de habitantes, lo que equivale al cinco por ciento de la población. Según estadísticas de la ONU, la mitad de los nepalíes carece de acceso a necesidades básicas como la electricidad, el agua corriente, la asistencia sanitaria o la educación.

Según los datos del organismo estatal, el primer destino de los emigrantes nepalíes es Malasia, con 65.216 trabajadores, seguido de Qatar --con un aumento del 60 por ciento--, Arabia Saudí, Emiratos Arabes Unidos, Hong Kong, Maldivas y Corea del Sur. El número de mujeres emigrantes es muy reducido (863), aunque duplica el del año anterior (410).


Toma de la Bastilla en Katmandú

Tariq Alí - SINPERMISO

"La insurrección del Nepal, como los acontecimientos que se están dando en algunas partes de la América Latina, pone al descubierto que, mientras en Occidente la democracia va siendo vaciada, en los demás continentes 'democracia' significa para muchas personas algo más que elecciones regulares. Los nepaleses quieren una república y quieren poner fin a la pobreza sistémica que genera violencia. Para lograr tan moderados objetivos, están haciendo una revolución"

En el reino himalayo del Nepal está ocurriendo algo agradablemente pasado de moda: una auténtica revolución. Desde el 6 de abril, el Nepal está paralizado por una huelga general a ultranza convocada por todos los partidos políticos y sostenida en el campo por el ejército guerrillero maoísta. Centenares de miles de personas han salido a la calle, muchos manifestantes han resultado muertos, y hay más de doscientos heridos. Se ha impuesto el toque de queda, y el ejército ha recibido órdenes de "disparar a matar". Pero la población se ha sobrepuesto al miedo desobedeciendo el toque de queda, y esto la ha hecho invencible.

Bastará que una sola división del ejército se niegue a obedecer las órdenes, y la Bastilla cederá. El Palacio estatal será ocupado. Caerá la última cabeza coronada. Un gobierno de transición convocará elecciones libres, hasta que la Asamblea Constituyente pueda determinar el orden futuro del país. La larga lucha del pueblo nepalí por liberarse del despotismo ha llegado a ese estadio. Abogados, periodistas, estudiantes y pobres que han salido a manifestarse a la vía pública saben también que, si fueran masacrados, los guerrilleros armados que controlan el 80% del campo, se apoderarían del país.

Una opresión férrea

No es ésta una de esas operaciones "anaranjadas" cuidadosamente orquestadas –con pancartas producidas en serie, muchachitas festivas y cobertura mediática por parte de gigantescas agencias de relaciones públicas—, dilectas de la "comunidad internacional" que contribuye a organizarlas a su propia imagen. Ni tienen los desórdenes que ver con la religión, lo que es un gran alivio. En el Nepal está ocurriendo algo completamente distinto, el epílogo de decenios de opresión social, cultural y económica. Es una vieja historia. Los gobernantes nepalíes de la casta hindú más elevada habían institucionalizado antiguas usanzas, a fin de preservar sus privilegios. La práctica de encerrar a las mujeres menstruantes en los establos ha sido declarada ilegal hace sólo un año. La monarquía nepalí, instalada desde hace más de doscientos años, ha tenido al país bajo una férrea opresión, a menudo cerrando alianzas con las potencias dominantes –la Gran Bretaña, los EEUU, más recientemente, la India—, que ponían mercenarios baratos a disposición de sus sostenedores. Negocio para ambas partes. Cuando se declaró la "guerra al terrorismo", el corrupto y brutal aparato real ha recibido regularmente armas de parte de sus amigos: 20.000 fusiles M-16 de Washington, 20.000 fusiles de Nueva Deli y cien helicópteros de Londres. ¡Gran auxilio, no cabe duda, para la mitad de los 26 millones de habitantes del país que, de acuerdo con las estadísticas de la ONU, carece de acceso a la electricidad o al agua corriente, por no hablar de asistencia sanitaria o de educación!  Eso explica la inicial popularidad de los maoístas, y ahora, el encono de prácticamente todo el país.

En 2005, el rey Gyanendra suspendió todos los derechos civiles y puso fuera de la ley al entero espectro político. Para afrontar un problema que era esencialmente estructural, pero que, en el contexto del neoliberalismo, no podía resolverse mediante una intervención estatal y amplias reformas, optó por la represión masiva: agresiones físicas a los pobres, intentos organizados de eliminar a las organizaciones políticas disidentes, represión social total. La sin par ferocidad de la persecución tomó de sorpresa a la minúscula clase media, y aisló a los políticos profesionales. Ni a la izquierda ni a la derecha oficiales quedó otra opción, sino la de unir al país buscando una alianza con el ejército de liberación popular. Si el objetivo de Occidente había sido el de apoyar al déspota y abrir un hiato insalvable entre los maoístas y los partidos tradicionales, las medidas tomadas por Gyanendra han tenido el efecto opuesto. El último llamamiento efectuado por Washington, la Unión Europea y el secretario de la ONU Kofi Annan a los políticos puestos fuera de la ley para que aceptaran el "compromiso" ofrecido por el rey ha sido rotundamente rechazado en las últimas 48 horas por la muchedumbre callejera. Los políticos se han alineado dócilmente con ella, rechazando también la oferta.

El nerviosismo de Occidente

El triunvirato EEUU – Unión Europea – Consejo de Seguridad de la ONU, ¿tratará de mantener en el poder al rey? Si es así, tendrá que añadir Katmandú a la cada vez más larga lista de desastres.

Editoriales y artículos recientemente aparecidos en el Financial Times y en el International Herald Tribune revelan el nerviosismo de Occidente. Se teme que el morbo pueda difundirse por la vecina India, en donde porciones considerables de territorio se hallan bajo el control de los guerrilleros, estando también allí las exigencias y reclamos ligados a la satisfacción de necesidades primarias. En una cumbre al máximo nivel entre los guerrilleros naxtalíes [de la provincia de Naxtal, India] y los funcionarios públicos tras la derrota del gobierno del PBJ (Partido Bharatiya Janata), los dirigentes maoístas mostraron grandes dosis de pragmatismo: todo lo que querían era que el gobierno aplicara la Constitución y diera cumplimiento a las promesas contenidas en varios documentos programáticos aprobados por el Parlamento. Con la boca abierta, los embarazados funcionarios se quedaron mudos. La insurrección del Nepal, como los acontecimientos que se están dando en algunas partes de la América Latina, pone al descubierto que, mientras en Occidente la democracia va siendo vaciada, en los demás continentes "democracia" significa para muchas personas algo más que elecciones regulares. Los nepaleses quieren una república y quieren poner fin a la pobreza sistémica que genera violencia. Para lograr tan moderados objetivos, están haciendo una revolución.

Tariq Ali es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO

Sinpermiso. República y socialismo, también para el siglo XXI ¡

www.sinpermiso.info


NEPAL. UN PARADIS NO NOMÉS DE MUNTANYES

Arribar a Katmandú, la capital del Nepal, no és avui dia, cap odissea. Sí que ho era fa uns anys, quan el regne del Nepal, terra de frontera entre l’Índia i el Tibet, no era un país que acollís amb especial entusiasme als forasters. Tancat en si mateix durant segles, per aquestes terres que avancen des de les planures de la depressió del Ganges fins als cims més alts dels Himàlaies, hi regne la diversitat humana ja que en elles apleguen diversos pobles i acull a més d’una quarantena d’ètnies diferents, configurant en si mateix a un important conglomerat cultural singular d’una gran diversitat. Amb aquest panorama, els estrangers no vindrien a ser més que una latra ètinia amb qui s’hi pot conviure.

Sovint es diu que el Nepal és un país de contrastos. Malgrat tenir una extensió relativament reduïda que es podria comparar amb una tercera part de la Península Ibèrica, en aquest territori un pot passar, malgrat les dificultats de les vies de comunicació que hi imperen, d’unes fèrtils terres planes de clima tropical, on s’hi ha desenvolupat des de segles una important activitat agrària, a valls remotes amagades en mig dels cims més alts del món, a més de 4.000 metres d’alçada.

Però el contrast del país no és només geogràfic. Aquesta diversitat humana fa que cada ètnia mantingui unes tradicions ancestrals i utilitzi una llengua que no serveix per anar gaire més enllà dels seus verals. Pobles formats amb els segles de constants emigracions del sud cap al nord i del nord cap al sud. De l’Índia al Tibet i del Tibet a l’Índia, amb el Nepal al mig.

Què és allò que interessa del Nepal al viatger d’avui? Per alguns serà poder pujar als cims més encrespats i un cop a dalt, poder immortalitzar uns moments de glòria, amplificada per les multimilionàries expedicions que cada any intenten superar-se, especialment en recursos invertits. Per altres serà poder caminar per senders on els temps i la història s’hi han aturat des de segles. Poder explicar el que s’hi ha trobat serà tot un plaer ja que de segur justificarà el sentit de tot viatger de saber descobrir unes essències exclusives i úniques.  Alguns, amb sentit aventurer faran passejades als lloms d’un elefant per antics boscos selvàtics que amb bona sort es conserven malgrat la pressió humana que existeix per convertir-los en terres de conreu, gràcies a haver estat declarats Parcs Naturals. Finalment hi haurà aquell que hi buscarà les essències de la vida, aquella espiritualitat perduda i que a orient es manifesta als quatre cantons. Tot plegat, una diversitat de contrastos que poden arribar a satisfer de llarg, al viatger més exigent.

Tots aquests paisatges i encara molts altres més, formen el Nepal d’avui. Un país en el que el desenvolupament econòmic i humà està costant d’arribar-hi, com tot allò important i transcendental, que costa anys i més anys d’arrelar-hi. Aquí, no podem parlar de que les vies de comunicació siguin les millors que podríem esperar d’un país asiàtic. El fet és que la orografia tampoc ho afavoreix, més aviat tot el contrari. Ni tampoc de les possibilitats de gaudir d’aquelles comoditats que en molts casos estem acostumats, ja que ens serà difícil de trobar més enllà de la vall de Katmandú. Fora d’aquí, la comoditat rural impera. Tornem a trobar-hi les essències del bon viatger.

Viatjar amb els cinc sentits

Si anem al Nepal ho hem de fer amb els cincs sentits ben desperts i deixar de banda aquells prejudicis d’homes d’occident que ens impedeixen gaudir de ple de tot allò que la tradició cultural oriental ens ofereix. Tampoc hem de saber massa bé allò que hi anem a buscar en aquest país, d’altra banda, tant ben disposat ara a rebre visitants. Hem de comprendre que és la forma més directe de poder engreixar la seva magre economia. Si fa uns anys, no massa més de quaranta, el viatger era vist com un estrany i poc benvingut, ara és tot el contrari. Es evident que l’economia d’aquest país es basa en els ingressos que li proporcionen els turistes i, d’una marea en especial, les grans expedicions que han de pagar elevades quantitats de diners que van a parar oficialment a les arques de l’Estat.

També visitar les ciutats monumentals de la vall de Katmandú val el seu preu. Mantenir aquells conjunts arquitectònics no surt gratis i per això, a imatge del mateix que fan els països desenvolupats, aquí també cobren per visitar-los. I ben fet que fan, es clar, malgrat que la Unesco i algun govern occidental també hi contribueixi.

Com a tot arreu, al Nepal, però especialment a Katmandú, el visitant és portador de riquesa, que ben repartida arribaria no per poder atendre a tota la població del país, que actualment ben be pot arribar als vint-i-cinc milions d’habitants, però sí que pot ser motor de desenvolupament de la seva economia en molts àmbits: transports, alimentació, allotjaments, artesania, comerç...

Malgrat aquests atractius naturals i d’altra mena que un viatger sense massa pretensions pot trobar al Nepal, més enllà també de qualsevol recerca d’espiritualitat i d’allunyament de la nostra societat materialista i consumista, a imatge i semblança de tots aquells que seguint el moviment hippy, cap als anys seixanta es van instal·lar per Freek Street, al centre de Katmandú, i que el govern va haver de treure amb dificultats perquè, a banda de no deixar diners al país eren un mal exemple pels seus habitants. D’aquest període encara se’n ressent el país, al impedir estades més enllà dels tres mesos per qualsevol viatger occidental. De fet, res de diferent al que fem els països més desenvolupats amb els que venen d’altres països, amb la diferència que un visat per entrar al Nepal te’l fan al mateix aeroport, cosa que no passa a la inversa.

Roda el món i torna a ca l’Om

Malgrat els canvis que ha experimentat el país en els darrers anys, apreciables especialment en els embussos diaris de cotxes i en la contaminació de l’ambient que afecten d’una manera en especial les ciutats de la vall de Katmandú, encara ara es possible descobrir uns atractius singulars. No parlem de monuments, sinó de llocs, precisament perquè els monuments són llocs vius, on s’hi fa viuda diàriament. Els carrers de Katmandú són grans centres comercials on s’hi pot comprar a molt bon preu, tot allò que desitgem. El centre de Katmandú és un gran comerç i, com molt bé sabem tots els seus habitants, això és el que dóna vida i fa moure els pobles.  L’atractiu de tots aquests carrers és impressionat, no només pel gran nombre de gent que hi trobarem, sinó també per la quantitat d’ofertes de tot tipus de producte que ens faran mentre ens hi passegem. No ens enganyem. Vendre dona vida a molta gent, i per això és important deixar-se enganyar de tant en tant i caure en el parany de comprar allò que aquí no compraríem mai però que allà és tot un descobriment. Es important entrar en contacte amb aquesta gent que se t’anirà creuant all llarg de tot el passeig perquè tots et parlaran en la teva llengua, perquè com a bona ciutat cosmopolita i també. Gràcies a les facilitats de canviar de registre que tenen tots els nepalesos, no passarà com aquí que la majoria de gent és monolingue en la seva llengua. Allà un s’adona del fàcil que pot ser parlar altres llengües gràcies als contactes esporàdics que han mantinguts amb molts viatgers.

No és difícil que en botigues de Katmandú se t’adrecin en català quan saben que vens d’aquest país. Molts visitants coneixen al jove Om Hari, propietari d’una petita botiga de thankes, les conegudes pintures tibetanes sobre tela. L’Om dóna una targeta a tots els clients que el visiten, seleccionada a partir del seu origen ètnic i geogràfic. Als catalans els dóna una amb l’escut de la Generalitat on hi ha escrit “Benvinguts. Roda el món i torna a ca l’Om”. Si vol mirar o comprar thankas tibetans a preu d’amic, no s’oblidi de visitar la meva botiga”. Tot un detall que molts saben apreciar per la proximitat i confiança que et dona que en un ambient tant exòtic algú del país se t’adreci en la teva llengua!

Però l’Om no és el l’excepció dins aquest conjunt de diversitat que se t’apropa en i et parla en la llengua del visitant. Aquest fa que, passades les primeres hores de la teva arribada al país, al cap de poc tant les olors, com els sorolls que conformen el bullici caòtic en que viu la ciutat durant les hores de llum natural, et siguin d’una familiaritat i proximitat que farà que t’agafi confiança en tot allò que se’t presenta pel davant.

Deixem la ciutat

Sortim del bullici de la ciutat i ens allunyem país enllà, on les muntanyes se’ns acostem. Depèn de l’època de l’any en que hi viatgem, la veritat es que les veurem poc. En plena època monsònica, que va de finals de juny a mitjans de setembre, quan els temporals reguem amb generositat les valls, assegurant un any més una bona collita d’arròs, l’aliment bàsic de la dieta nepalesa, ens serà difícil contemplar la majestuositat dels blancs cims des de cap indret del país. Si ho fem quan aquests s’han acabat i les temperatures de l’aire són temperades, d’octubre a desembre serà temporada alta, però gaudirem de vistes esplèndides. El contacte amb la natura, després de la regada de l’estiu, farà que sigui intensa i voluptuosa. En aquesta època, cal reservar amb antelació el viatge, no sigui que no hi trobem plaça a cap avió!

És l’època dels trekings. Els camins s’omplen de persones vingudes d’arreu del planeta. Els quatre mil no són dificultats. Fins i tot algú que no sigui de l’ofici, pot pujar fins als cinc mil sense que li passi res en especial tret d’un cert cansament.

Són molts viatger que els atrau aquest Nepal rural i muntanyenc. També és un bon paradís per practicar-hi tots els esports d’aventura, malgrat que l’aventura en si mateixa és un esport que es viu en tot moment.

El país està cada dia mes ben preparat per poder donar satisfacció al viatger més exigent. Les millors pistes del país són aptes per fer-hi bones rutes en BTT. També els rius calabossos que baixen dels Himàlaies són únics a l’hora de fer-hi descens en rafting. I no parlem ja d’arribar fins a algun 8.000. Aquí l’aventura serà difícil de superar.

Per tot aquest conjunt d’atractius, Nepal és únic i divers. Únic en el conjunt de possibilitats que ofereix, moltes d’elles exclusives. I divers per la seva amalgama d’oportunitats de fer-hi activitats diferents. En definitiva, un  bon lloc per desconnectar de la nostra vida diària, monòtona i mancada d’emocions rellevants, i endinsar-nos en tot un paradís on serà possible, combinar multituds de fenòmens que ens despertaran els sentits i la sensibilitat sense haver de recórrer a fórmules químiques. El mateix país ens fliparà en tots els sentits per de ben segur, planificar en l’avió de tornada, en una segona descoberta, més real i més autèntica encara que la que hem acabat de descobrir.

Ramon Viladomat


PARLEM DE DRETS HUMANS

El Nepal està patint des de fa anys una  greu crisi política i social que afecta al conjunt del país. El despotisme i la corrupció ha arribat a tots els àmbits del poder i la majoria de la població contempla de passada, com el progrés econòmic i social no està fet ni pensat per ella.

Un dels darrers episodis d’aquesta crisi es va viure l’1 de febrer de l’any passat, quan el rei del país, Gyanendra, que ocupa el tron des de l’any 2001 després que el seu germà fos assassinat juntament amb deu membres més de la família reial per l’hereu del tron, en unes circumstàncies mai aclarides, va destituir el primer ministre, que ell mateix havia nomenat dos anys abans, i va assumir tots el poder absolut en tots els àmbits. Fins llavors, un govern  integrat per més de 30 ministres dels cinc partits polítics majoritaris, havia estat incapaç de treure al país de la greu lluita armada que des de fa deu anys enfronta un moviment guerriller d’inspiració maoista i l’exèrcit governamental. En aquests anys d’enfrontaments més d’11.000 persones hi ha deixat la vida, la majoria integrants del moviment guerriller, soldats de l’exèrcit governamental i membres de la policia, però també hi ha membres polítics a banda de nombrosa població civil.

Siguin com siguin les coses, la realitat del Nepal avui en dia és espacialment complicada. A banda de ser el país més pobre i menys desenvolupat d’Àsia i un dels darrers del món segons l’Índex de Desenvolupament Humà que publica anualment Nacions Unides, el progrés i les millores socials semblen haver passat de llarg. El Nepal no només no creix, sinó que la seva economia va endarrere. Els motius són diversos, però el fet principal seria que les inversions estrangeres són pràcticament inexistents, a causa de la situació d’inestabilitat política però també per ser un dels països amb més corrupció. A aquest fet s’hi ajunta que els pocs recursos en divises que els país disposa, provinent bàsicament de la seva indústria turística i d’expedicions als cims més alts de la terra, es gasten en la compra d’armament, principalment a l’Índia, però també als Estats Units i a la Gran Bretanya.

Però, si les condicions de vida són difícils, no ho són menys les condicions de repressió en tots els sentits què pateix la població. Nepal viu en aquests moments, una important crisis de drets humans que afecta a centenars de milers de persones, víctimes del conflicte armat entre maoistes i les forces armades. Organitzacions que treballen en defensa dels drets humans com Amnistia Internacional i Human Rights Watch no s’han cansat de denunciar la precària situació en que viu la població nepalesa per culpa de les represàlies en què es veu sotmesa tant per part dels grups maoistes, si no s’avenen als seus dictats, com també el de les forces governamentals si creuen que són col·laboracionistes dels guerrillers.

ADRECES i UTILITATS

Visat: Per entrar al Nepal fa falta un visat que es pot adquirir en arribar al país. Si la visita és de trànsit o inferior a tres dies, el visat és gratuït.

Com arribar-hi: la manera més fàcil és via aèria fins a Katmandú. Les companyies que hi arriben varien en funció de l’epoca de l’any. Hi ha comunicacions regulars pràcticament tot l’any des de Delhi, Dohar, Frankfurt, Bankog, Lhasa i Moscou.

Vacunes: Nepal no és un país de risc, pel que no cal cap vacuna. S’ha d’anar en compte amb l’aigua. Convé que sempre sigui embotellada o mpotabilitzda per nosaltres mateixos.

Altres problemes: el conflicte maoista ha fet desistir a més d’un viatger arribar fins al Nepal. Malgrat que el conflicte és latent en diverses zones del país, mai ha passat cap problema amb cap turista. A Katmandu la vida es tranquil·la i l’únic inconvenient en que un es pot trobar es que hi hagi alguna vaga convocada de propesta contra el rei, i s’ho trobi tot tancat. Malgrat això, podrà anar a peu allà on vulgui.

Viatjar pel teu compte: Nepal és fàcil de conèixer sense necessitat d’anar acompanyat per una agència de viatges. Una vegada arribat al país, es pot anar a qualsevol hotel del barri de Thamel, la zona turística i internacional de Katmandú, on s’hi troba de tot per tot tipus de pressupost. També hi trobareu multitud d’agències de viatge locals que us oferiran a bon preu viatges i trekings per tot el país així com al Tibet. El més important, com sempre que un viatja pel seu compte, es tenir un correcte coneixement de la llengua anglesa. 

Adreces d’interès:

Al Nepal només hi ha un consolat honorari espanyol que no resolt res. Per qualsevol problema es millor contactar amb qualsevol altra delegació diplomàtica europea amb oficina a la capital.

Si teniu esperit solidari, podeu contactar amb l’organització Amics del Nepal (C/ Diputació, 296 bx. Barcelona. Tel. 93 302 62 76 e-mail: amicsnepal@amicsnepal.org i conèixer i col·laborar amb algun dels projectes que tenen en marxa al país.

R. Viladomat

Publicat al Triangle - Turisme Febrer de 2006



NEPAL: UNA LLARGA I DESVALGUDA CRISI POLÍTICA I SOCIAL

 

La crisi política i social que està vivint el Nepal no és un tema de fa pocs dies. La greu situació que pateix aquest petit país situat en mig de dues grans potències emergents i amb un fort potencial demogràfic i econòmic, com son la Xina i l’Índia, s’arrossega des de fa anys, quan la corrupció ha arribat a tots els àmbits del poder i la majoria de la població contempla de passada, com el progrés no va per ella.

 

El darrer episodi d’aquesta crisi es va viure el dia 1 de febrer, quan el rei del país, Gyanendra, va destituir el primer ministre, que ell mateix havia nomenat dos anys abans, i va assumir tots el poder absolut en tots els àmbits. Fins llavors, un govern  integrat per més de 30 ministres dels cinc partits polítics majoritaris, havia estat incapaç de treure al país de la greu lluita armada que des de fa nou anys enfronta un moviment guerriller d’inspiració maoista i l’exèrcit governamental. En aquests nou anys d’enfrontaments més de 10.000 persones hi ha deixat la vida, la majoria integrants del moviment guerriller, soldats de l’exèrcit governamental i membres de la policia, però també hi ha membres polítics a banda de nombrosa població civil.

 

La situació és de difícil resolució a ulls d’observadors internacionals i també per destacats polítics del país. El rei actual, Gyanendra, va pujar al poder el 2001 després de la massacre real per part del príncep hereu de la corona. Els motius d’aquesta acció mai han estat esclarits, intuint-se darrera l’acció la ma del rei actual davant una posició de feblesa política del seu germà per conduir al país de forma més rígida i menys democràtica. La veritat és que el motiu que el rei Gyanendra va donar per fer l’auto cop d’estat va ser que les baralles entre els partits polítics per parcel·les de poder i la seva ineficàcia davant les negociacions amb els guerrillers per arribar a un alto al foc i uns acords de govern pel país, havien estat un fracàs. D’aquesta manera el rei tenia en les seves mans tot el poder en un país en el que encara molts dels seus habitants pensen amb una certa nostàlgia en la figura paternal del seu rei com a conductor dels destins del país pel fet que la seva persona és una representació del deu hindú Visnhu.

 

El país més pobre d’Àsia

 

Siguin com siguin les coses, la realitat del Nepal avui en dia és espacialment complicada. A banda de ser el país més pobre i menys desenvolupat d’Àsia i un dels darrers del món segons l’Índex de Desenvolupament Humà que publica anualment Nacions Unides, el progrés i les millores socials semblen haver passat de llarg en aquest país que té les muntanyes més altes del món, focus indiscutible d’importants recursos econòmics pel nombre d’expedicions i grups que atreuen anualment.

 

Nepal està en una situació complicada també pel fet que els seus dos únics veïns, la Xina al nord, ocupant el territori del Tibet, i al sud l’Índia, són actualment dues economies amb un fort creixement, fet que agreuja la seva secular dependència a tots nivells d’ambdós països.  Nepal no només no creix, sinó que la seva economia va endarrere. Els motius són diversos, però el fet principal seria que les inversions estrangeres són pràcticament inexistents, a causa de la situació d’inestabilitat política però també per ser un dels països amb més corrupció. A aquest fet s’hi ajunta que els pocs recursos en divises que els país disposa, provinent bàsicament de la seva indústria turística i d’expedicions als cims més alts de la terra, es gasten en la compra d’armament, principalment a l’Índia, però també als Estats Units i a la Gran Bretanya.

 

Aquest fet de desinversió en serveis públics és especialment apreciable en el conjunt del país. Qualsevol viatger que hagi conegut el Nepal deu anys enrera i torni ara a visitar-lo, veurà com no només no hi ha hagut cap millora apreciable en els serveis públics o en infraestructures, com carreteres o en transports, sinó que s’ha anat a pitjor. Katmandú, la capital, té restriccions elèctriques i a la nit, pràcticament no disposa d’enllumenat públic. Els carrers fa anys que no reben una capa asfàltica, el que significa que gràcies al trànsit i a les pluges monsòniques, molts carrers siguin pràcticament intransitables per vehicles que no siguin tot terreny.

 

Un altre dels greus problemes que pateix la població és la manca d’aigua potable. El servei d’aigües públiques de la vall de Katmandú no ha estat renovat des de fa anys, el que significa que hi hagi restriccions durant dies seguits a causa de les pèrdues. La poca qualitat de les aigües per consum, a causa de la seva procedència freàtica, provoca nombroses malalties entre la població, especialment en els infants.

 

La situació de la resta del país no és millor ni molt menys. L’orografia del país fa que les comunicacions siguin difícils i les vies de comunicació són poques i mal conservades. Si a la capitals els subministres són precaris, a la resta del país la majoria de vegades poden arribar a ser inexistents.

 

Crisi de drets humans

 

Però, si les condicions de vida són difícils, no ho són menys les condicions de repressió en tots els sentits què pateix la població. Nepal viu en aquests moments, una important crisis de drets humans que afecta a centenars de milers de persones. El conflicte armat que des de fa més de nou anys enfronta els grups maoistes i les forces armades han destruït els drets humans en l’àmbit rural. L’estat d’excepció està destruint-los també en les zones urbanes, el que està portant al país cap al precipici.

 

Organitzacions que treballen en defensa dels drets humans com Amnistia Internacional i Human Rights Watch no s’han cansat de denunciar la precària situació en que viu la població nepalesa per culpa de les represàlies en què es veu sotmesa tant per part dels grups maoistes, si no s’avenen als seus dictats, com també el de les forces governamentals si creuen que són col·laboracionistes dels guerrillers. La població més afectada és precisament la que viu en zones més remotes del país, les més directament controlades pels grups revolucionaris, malgrat que aquests han implantat un règim de repartiment de terre4s entre el conjunt de la població en les regions que controlen, de cara a pal·liar les situacions de misèria en què viu gran part de la població des de fa segles.

Però a la ciutat, la repressió contra qualsevol veu dissident també s’imposa amb força. Líders polítics, estudiants, activistes de drets humans, periodistes i sindicalistes han estat empresonats des de la declaració de l’estat d’excepció. L’exèrcit aplica una estricta censura contra els mitjans de comunicació i la repressió sobre la dissidència política és total.

 

La secretaria general d’Amnistia Internacional, Irene Khan, ha fet una crida a Nacions Unides perquè intervingui de forma directa en aquest conflicte. Irene Khan va visitar el Nepal fa poques setmanes, pel que va poder comprovar sobre el terreny la situació del país. Després va manifestar que allà on anaven, hi trobaven una profunda sensació de por, incertesa i inseguretat entre la gent.

Informes recents d’Amnistia Internacional mostren un espectacular augment de l’escala dels abusos contra els drets humans que inclouen tortures, detencions, “desaparicions”, desplaçaments, segrestos i homicidis il·legítims.

 

Davant d’aquesta situació, el futur del país és més que incert, ja que no es veu una solució a la greu crisi de forma immediata. Tant els guerrillers com les forces governamentals, malgrat la pressió de molts governs occidentals amb amenaces d’aturar l’ajuda bilateral cap aquest país, no sembla que vulguin baixar en les seves reivindicacions. Per tot aquests motius, només la pressió internacional i especialment des de Nacions Unides com també per part dels països amb més influència en la zona com mal Índia, els Estats Units o la Gran Bretanya, sembla tenir en certa la manera la clau de fer canviar aquesta espiral descendent del país cap a la catàstrofe.

 

Mentrestant no es pren cap decisió en aquest sentit, la població civil és la que més pateix no només els dèficits públics i de serveis que fan més difícil la seva vida diària, sinó que la repressió política i les venjances entre grups, fan d’aquest país ple de deus, en un veritable infern per a una gran majoria de la seva població.

 

Ramon Viladomat

Publicat a La Pau - Barcelona Març 2005

 

 

LECCIONES DEL MOVIMIENTO COMUNISTA DE NEPAL

Por EL MILITANTE - Monday, Feb. 27, 2006 at 11:15 PM

elmilitante_argentina@yahoo.com.ar

Lecciones de la historia del movimiento comunista en Nepal
By Pablo Sánchez
Monday, 27 February 2006

Nepal raramente sale en la prensa occidental salvo en algún artículo sobre algún ataque de las guerrillas maoístas o sobre acontecimientos como el golpe de estado del rey. Detrás de esta oscura imagen de un país lejano, aislado en algún lugar del Himalaya, donde uno puede encontrar excéntricos montañeros y algún que otro monje budista, importantes capítulos de la historia del movimiento comunista han sido escritos, ya que Nepal es un país con una gran tradición de lucha de clases y revolucionaria.

Esta tradición ha salido a la superficie una vez más después de los hechos acontecidos en las últimas semanas [note del traductor –este articulo fue escrito hace 2 años]. Hechos que han puesto a Nepal en la mira de la prensa internacional. Manifestaciones masivas contra el Rey, movilizaciones de estudiantes reivindicando una mejor educación junto con la dimisión del Primer Ministro han subrayado el proceso real que se está dando en ese país. Hechos que demuestran que la lucha de clases está una vez más a la orden del día.

Uno de los actores principales en el proceso que se está dando en Nepal es el movimiento comunista (los partidos y los frentes bajo su influencia). La evolución e historia del movimiento comunista en Nepal es ciertamente importante para aquellos que quieren aprender de las lecciones del pasado para no cometer los mismos errores una segunda vez, especialmente ahora que hay un importante movimiento de masas.

Los orígenes en los años 40

La historia del movimiento comunista nepalí empieza a mitad de los años 40 en la India durante la lucha interna dentro del Partido del Congreso indio. El Partido Nacional, el principal partido burgués nepalí, también tiene sus orígenes en el seno del Partido Congreso. (Partido del Congreso o Partido del Congreso Nacional).

Un alto número de exiliados nepalíes en la India estaban trabajando conjuntamente con el Partido del Congreso durante la lucha de éste contra el imperialismo británico. Durante esta época Nepal estaba en manos de la alta casta de los Rana [1], apoyada por los colonialistas británicos.

Este apoyo tiene sus orígenes en la conquista de la India. Los señores nepalíes apoyaron a los británicos en sus guerras en la India. Como recompensa parte de los territorios que habían perdido les fueron devueltos y ganaron una independencia formal basada en una alta dependencia del imperio británico. Nepal, históricamente bajo control del rey sufrió un cambio cuando en 1858 su rey Surendra declaró a su primer ministro como Rana (un antiguo título nobiliario que implicaba gloria militar). El cargo del primer ministro se convirtió en hereditario y todos los descendientes del primer ministro Jang Bahadur fueron conocidos como la casa de los Ranas. Esto dio origen a un complicado sistema en la recién creada casta de los Ranas con altos y bajos Ranas dependiendo del parentesco con cada una de la viudas del primer Rana. A largo plazo amplias capas de los Ranas mostraron desinterés en el mantenimiento del sistema de casta ya que no gozaban de ninguna prebenda por su lejanía de los frutos que otros gozaban.

Ya que el sistema de los Rana dependía en gran medida del apoyo del dominio colonial británico en el sub-continente indio, los exiliados nepalíes llegaron a la conclusión que el régimen de los Rana sólo se podría derrotar con una derrota simultánea de su sustento colonial.

En la ciudad de Banaras en octubre de 1946, un grupo de exiliados nepalíes de clase media formó el Nepal-India Congreso Nacional (Akhil Bharatiya Nepali Rashtriya Congreso). Muchos de sus miembros eran estudiantes que habían estado, de un modo u otro, en contacto con movimientos políticos en la India y habían sido encarcelados por ello. Durante su consejo en Calcuta en enero de 1947, la organización abandona su prefijo “India” y se fusiona con otros dos grupos, la Sociedad Nepalí (Nepali Sangh) de Banarás y el Congreso Gorkha de Calcuta, que tenía conexiones con Ranas de clase baja. El Congreso Nacional Nepalí (Nepali Rashtriya Congress) se atribuyó oficialmente como función derrocar la dictadura de los Rana por métodos pacíficos y el establecimiento del socialismo democrático, que era una declaración claramente influenciada por el programa del Congreso Indio.

Por supuesto sus intenciones reales eran el establecimiento del capitalismo nepalí bajo su control. Una de sus primeras acciones de masas fue la participación en una huelga obrera, la de los hilanderos de juto [nota del traductor, el juto es una tejido que se extrae de la planta del mismo nombre]. Esta lucha coincidió con las movilizaciones contra la prohibición de textiles originarios de Biratnagar en la región de Tarai que significó la disrupción del tráfico ferroviario en Jogbani y el ejército fue enviado para reprimir la revuelta. A pesar de que esto conllevó mucha publicidad para el partido ya que movilizó a miles de manifestantes a tomar las calles, incluida Katmandú, la huelga fue reprimida y sus líderes encarcelados, entre ellos estaba el futuro líder Bishweshwar Prasad (B.P.) Koirala.

Cuando en 1948 Mohan Shamsher se convirtió en primer ministro de Nepal, rápidamente prohibió el Congreso Nepalí y mostró que no tenía ninguna intención de poner en funcionamiento la nueva constitución que debía entrar en funcionamiento ese mismo abril. Se crearon las condiciones para un movimiento de masas contra el gobierno. El Partido del Congreso Nepalí después de un par de golpes fallidos, decidió empezar la lucha armada contra el régimen de los Rana.

La Revolución Permanente

La autodenominada burguesía “progresista” nepalí se apoyó en diferentes clases y castas para tomar el poder. Como Trotsky señaló, aquellas clases que han llegado tarde a la escena de la historia no pueden jugar ningún papel independiente. Sin duda, este ha sido el caso de la clase dominante en Nepal que nunca jugó ningún papel en modernizar el país y, por ende, nunca tuvo una existencia independiente.

La única fuerza que es realmente capaz de llevar a cabo las tareas de la revolución democrático-burguesa en un país subdesarrollado como Nepal, es una clase obrera organizada liderando el campesinado y las masas en la sociedad. La experiencia de la Revolución Rusa de 1905 y posteriormente la de febrero de 1917, convencieron a Lenin de que el papel clave estaba en el proletariado urbano dirigiendo a las masas campesinos detrás suyo. Si hay algún lugar en el mundo dónde la teoría de la revolución permanente cobra toda su necesidad, ese es Nepal (ver la Revolución Permanente y Resultados y Perspectivas para saber más sobre la teoría de la Revolución Permanente de Trotsky).

Un genuino gobierno socialista, o sea un gobierno de la clase obrera organizada bajo una dirección marxista mano a mano con los campesinos sin tierra, sería la única forma de gobierno que podría garantizar todos los derechos democráticos a las masas en Nepal y que mejoraría las condiciones de vida expropiando a los capitalistas y a los terratenientes. En ese caso, sería un polo de atracción revolucionario para el sub-continente indio, y eso tendría efectos en todo el mundo.

Exprimidos entre Rusia, China e India

En sus inicios el gobierno indio bajo control de Nehru no apoyaba a la autocracia en Nepal ya que la veía como uno de los pilares del imperialismo británico en la región. También la victoria del ejército campesino chino en 1949, que significó un duro golpe a la clases terratenientes, fue visto como un ataque a los intereses de la clase dominante india en la región. Como los “rebeldes” nepalíes habían recibido ayuda de la India, cuando está vio que era evidente que necesitaba un aliado estable como vecino en las montañas, dio luz verde para un cambio de régimen en su pequeño vecino. El comportamiento de la India en la región siempre ha sido de aspiraciones imperialistas con sus vecinos. La India siempre ha usado a sus “pequeños” vecinos como Nepal o Bután para extraer recursos naturales y mantener una posición estratégica en el sub-continente indio.

La Revolución Nepalí de finales de los años 40, consistió en luchas dispersas, fundamentalmente en la región de Tarai, junto con un número cada vez mayor de grandes manifestaciones en las ciudades de las colinas. No hubo lucha armada en todo el valle de Katmandú, pero sí se dieron grandes manifestaciones de hasta 50.000 personas en esa región. Estas luchas llevaron a la caída del Régimen Rana y el antiguo rey volvió a Katmandú, junto al Congreso Nepalí, y nombró un gobierno interino liderado por Mohan Shamsher con cinco miembros de la casta superior de los Ranas y cinco miembros de Partido del Congreso Nepalí.

El Partido Comunista de Nepal, por su lado, se estableció en Calcuta en 1949 e inmediatamente tuvo que decidir el dilema sobre qué camino tomar. El Partido Comunista Indio apoyaba al Partido del Congreso, abandonando cualquier perspectiva inmediata de toma del poder, en línea con las directrices de Moscú que apoyaba la naciente burguesía india. Pero al otro lado de la frontera, Mao-tse-tung y su Partido Comunista chino estaban liderando un ejército campesino, basando su táctica en la teoría de las dos etapas y, por lo tanto, esperando un periodo de desarrollo capitalista para China. Pero las condiciones objetivas descartaron esa posibilidad, pese a la teoría inicial que Mao usó, y al final Mao se encontró en el poder modelando un régimen a imagen y semejanza de Moscú (para más información ver Respuesta a David James de Ted Grant).

Los comunistas nepalíes estaban asfixiados entre estas dos tendencias aparentemente contradictorias. Su modo de pensar les llevó a rechazar tomar parte en la lucha armada que el Partido del Congreso llevaba a cabo y condenarla como una revolución “burguesa”.

Por supuesto en un país donde más del 80% de la población está compuesta de campesinos, la opción de la lucha guerrillera siguiendo el modelo chino hubiera parecido la opción más sencilla, especialmente teniendo en cuenta el éxito del que recientemente disfrutaba el ejército rojo chino.

La dirección del Partido Comunista de Nepal fue incapaz de solucionar ese dilema. Correctamente se organizaron en la ciudad entre la clase obrera y entre las masas de campesinos pobres, pero de facto dejaron la iniciativa de la lucha armada en las zonas rurales en manos de la burguesía.

A pesar de todas las dificultades que se dieron con las divisiones internas sobre su orientación, el partido consiguió crecer y, en línea con lo que pasaba en el movimiento comunista oficial, desafortunadamente se adoptó la usual línea estalinista de las dos etapas. Por lo tanto se llamaba a una amplia alianza con las “fuerzas progresistas” por el establecimiento de una democracia popular, el significado de la cual aún no está del todo claro ya que se podría interpretar como un poder genuino de obreros y campesinos, pero en realidad llamaban a una alianza con un ala de la burguesía. Eso significaba subordinar los intereses de las masas a los de los empresarios y los terratenientes, lo que realmente tenían en la mente era un frente popular.

La oportunidad perdida en los 40

Esta es probablemente la primera oportunidad perdida del, entonces, joven movimiento comunista de Nepal. Una política correcta y una dirección cohesionada podrían haber dado una base real en la sociedad, pero la idea que se podía conseguir socialismo por etapas ha sido refutada en la curso de la historia reciente. El método estalinista de “democracia primero” y “socialismo más tarde”, mientras se apoya a la supuesta autodenominada burguesía progresista ha demostrado ser un error fatal para el movimiento comunista internacionalmente. Los ejemplos de Indonesia, Sudan o Irán están llenos de lecciones que los comunistas hoy deben estudiar, entre ellos los comunistas nepalíes, ya que parecen estar cometiendo errores similares.

Las revoluciones en los países subdesarrollados ex-coloniales sólo pueden ser exitosas si llevan a cabo a su vez las tareas hacia el socialismo. No se pueden quedar en la primera etapa ya que esto inevitablemente significará la derrota. Para que esto no ocurra, se necesita la dirección de la clase obrera, independientemente de su tamaño numérico, guiada por un partido marxista con un claro programa bolchevique. Por ello comunistas genuinos no deben nunca aceptar la idea de llegar a compromisos con los llamados partidos “democráticos”. La experiencia de Nepal demuestra otra vez que esta política es una receta para el desastre.

En el pasado, empezar un proceso de lucha armada en el campo podría haber servido para construir una fuerte base entre el campesinado, levantarse poniendo la consigna de expropiación de los terratenientes para entregar la tierra a los campesinos hubiera sido una buena manera para los comunistas nepalíes de ganar la dirección del movimiento en el campo. Para ello era necesario mantener una clara política bolchevique hacia la guerra de guerrillas campesina. La lucha armada campesina debería ser utilizada como un arma auxiliar para apoyar la lucha de los trabajadores en los centros urbanos pero no como una alternativa. Desafortunadamente, esto último es precisamente lo que el ala maoísta del movimiento comunista hizo durante largo tiempo.

Hasta 17 facciones – que iban desde pro-“establishment” “comunistas monárquicos” hasta minúsculos grupos extremadamente radicales – se enfrentaron por el control de la organización, impidiendo que el movimiento comunista hiciera avances significativos. En las primeras elecciones democráticas el CPN (Partido Comunista de Nepal) sólo consiguió 4 diputados. Cuando los partidos fueron prohibidos en los años 60, las diferentes facciones comunistas trabajaban en la clandestinidad lo que ayudó a aumentar las diferencias entre los diferentes grupos stalino-maoístas.

Como en cualquier otro país lo que determinaban las tareas reales del movimiento eran las condiciones socio-económicas concretas. Nepal tenía una peculiar estructura de clases que no ayudó al joven movimiento comunista a llegar a las conclusiones necesarias y a alejarse de las diferentes variantes del estalinismo; de hecho el Partido fue fundado con muchos de los clichés de las burocracias de Moscú y Pekín.

Nepal era una de los países menos urbanizados del mundo, con sólo el 6,3% del total de su población viviendo en áreas urbanas en 1981. Cuando el régimen de los Ranas cayó a principios de los 50, sólo el 2% de la población adulta estaba alfabetizada, la tasa de mortalidad infantil era superior al 60% y la esperanza de vida media era de 35 años.

A pesar del minúsculo tamaño de la clase obrera, ésta estaba organizada de una manera “moderna”, el primer sindicato fue el “All Nepal Trade Union Congress” (el congreso sindical de todo Nepal) que se fundó en 1947 durante la lucha contra la autocracia. El movimiento por la democracia y los derechos de los trabajadores en Birat nagar en 1946 fue el catalizador para la creación de la organización sindical.

Menos del 1% de la población estaba empleado en ocupaciones industriales modernas y más del 85% del empleo y la renta venía de la agricultura, fundamentalmente llevada a cabo por arrendatarios de tierra con métodos arcaicos y trabajando con contratos temporales. Había aproximadamente unos 100 kilómetros de vías férreas, los servicios postales y eléctricos servían sólo al 1% de la población y sólo llegaban a ciertos reductos urbanos del país. La moneda nepalí circulaba de una manera estable sólo alrededor del valle de Katmandú. El gasto del gobierno se iba prácticamente todo en salarios y prebendas para la policía, el ejército y la burocracia estatal; el resto iba para el primer ministro. La educación y la sanidad, recibían menos del 1% del total del presupuesto.

La nación aún contenía principados autónomos (raiya) basados en acuerdos con los antiguos reyes locales y terratenientes, que se comportaban como pequeños dictadores sobre sus dominios. Las diferencias de casta, de etnia y de lengua florecían por todo el país, y sólo tres grupos sociales (los Chhetris, Brahmans y algunos Newars) tenían algo de influencia sobre el gobierno nacional. La zona de Tarai, la más rica del país, había sido sistemáticamente ignorada y explotada desde la capital durante 200 años, muchos de sus habitantes se sentían más integrados en la India que en Nepal. La falta de integración nacional era un problema grave cuando Nepal surgió como nación independiente.

Todos estos hechos y estadísticas sirven para ilustrar el hecho que la clase dominante nepalí no ha conseguido ninguna de las tareas de la revolución burguesa a pesar de la independencia formal que han disfrutado durante más de medio siglo. Todos los problemas anteriores hacían que las tareas democrático-burguesas fueran un reto, pero el rey simplemente esperaba que la marea de la independencia bajase para poner fin al movimiento que engendró el “experimento democrático” que había empezado con la revolución a finales de los años 40.

Durante casi diez años el rey gobernó con gobiernos interinos. Fue éste un periodo de inestabilidad donde dos facciones de la clase dominante luchaban por la hegemonía en el poder. Finalmente en 1959 las primeras elecciones en toda la nación nepalí fueron celebradas. El Partido del Congreso ganó con una mayoría aplastante consiguiendo 74 de los 109 diputados. B.P. Koirala, después de 10 años de revolución, finalmente se convirtió en el primer ministro. Había muchas ilusiones en las masas acerca de que este hecho iba abrir un periodo de cambio real.

El nuevo gobierno estaba obviamente influido por la posición geo-estratégica de Nepal. Se establecieron relaciones diplomáticas con la URSS, India, China y los EEUU. Ese también fue el momento en que el primer plan “quinquenal” empezó. El ejército, la antigua aristocracia, los grupos de terratenientes conservadores y, por supuesto, el rey estaban intranquilos por la reformas democráticas del gobierno de Koirala. Asimismo, también creció la preocupación entre esos grupos por la presión de la oposición parlamentaria para profundizar el proceso; esa oposición incluía el Gorkha Parishad y el CPN. Claramente, la antigua aristocracia y sus aliados veían esas “reformas” como una amenaza a sus intereses.

El Golpe de 1960

El 15 de diciembre de 1960 con el apoyo del ejército y prácticamente sin previo aviso, el Rey utilizó sus poderes para declarar el estado de emergencia, disolver el gobierno y arrestar a sus componentes con los cargos de haber fallado en dar dirección al país y no poder mantener la ley y el orden. Pocos meses después todos los partidos fueron prohibidos y una ola de represión recorrió Nepal. Esto volvía a demostrar las limitaciones que tenía la clase dominante y las contradicciones a las que se veía sometida. Había un ala nacionalista burguesa que empujaba hacia toda una serie de reformas que llevaran a un desarrollo capitalista moderno en el país, pero, por otro lado, esto iba contra los intereses de la antigua clase terrateniente, que tenía la gran ventaja de controlar el aparato del estado, y en particular, la casta de oficiales del ejército.

Como los nacionalistas burgueses empezaban a mostrar sus propias limitaciones para liderar el proceso de reformas, lo que se empezó a vislumbrar era la necesidad de una dirección marxista capaz de unificar a los trabajadores en las ciudades con los campesinos pobres en el campo junto con los estudiantes y pequeños comerciantes en la lucha contra la falsa “democracia” de los partidos burgueses. Los comunistas nunca deben crear “ilusiones” democráticas en la clase capitalista y sus aliados, éstos en última instancia traicionarán en el último momento a los trabajadores por sus intereses de clase.

En 1962 la guerra entre China y la India tuvo como consecuencia que la India dejara de apoyar a la oposición al Rey y escogiera como aliado a una dictadura estable antes que una “democracia” inestable. Así, mostrando sus intereses reales en la región, la India desmanteló la resistencia nepalí basada en el Partido Nacional.

Después del golpe de 1960 el apoyo al movimiento comunista se mantuvo gracias a “All-Peasants Union” y al “Nepal Trade Union Congress” (organizaciones campesina y sindical, respectivamente, creadas por el movimiento comunista). Estas organizaciones se vieron forzadas a trabajar en la clandestinidad ya que la dictadura creó un sindicato amarillo para mantener las formas dentro de la Organización Internacional del trabajo (OIT). La NLO (Nepal Labour Organisation) era en realidad una marioneta del estado. Durante la dictadura el movimiento sindical siguió fragmentado y no consiguió crear un frente unido de lucha, y por lo tanto una miríada de organizaciones locales se desarrollaron. En este proceso fueron los cuadros del movimiento comunista los que jugaron un papel clave.

Las escisiones a escala internacional del movimiento comunista tuvieron un importante y devastador efecto en el PCN. Las divisiones sobre la línea que el partido debía adoptar en relación a la dictadura en Nepal, y la cuestión de con quién formar las alianzas, emergieron a la vez que la escisión Chino-Soviética se desarrollaba en el movimiento comunista mundial (ver La revolución colonial y la escisión chino-soviética).

La influencia del Maoísmo

En Nepal, como en el resto del movimiento comunista oficial a escala internacional, hubo una fuerte reacción contra el reformismo de facto que se había adueñado de las direcciones (el frente-populismo) y en el que se habían visto inmersos los PC’s apoyados por Moscú pero, dada la falta de un genuino polo de atracción marxista, hubo toda una serie de tendencias ultra-izquierdistas en forma de lucha guerrillera como única forma de transformar la sociedad, aunque la historia nos enseña que ese método en sí mismo nunca han logrado una solución real para las masas en África, Asia o América Latina. Esos métodos han llevado o a devastadoras derrotas o, allá donde los ejércitos guerrilleros han sido victoriosos y han tomado el poder, han degenerado en regímenes terriblemente deformados donde la clase obrera nunca ha tenido el poder directamente. Ahora, este proceso está llevando a una situación donde los autoproclamados partidos comunistas (Vietnam, China, etc) en el poder están liderando el camino hacia una restauración paulatina del capitalismo.

El segundo congreso del PCN, celebrado en junio de 1957 había rechazado un acercamiento a la posiciones pro-chinas. El congreso adoptó una plataforma “republicana”, pero la dirección estaba bajo el control del grupo Rayamajhi, que tenía una postura favorable al maoísmo (pro-China). La decisión del segundo congreso de organizar otro congreso después de un lapso de dos años y medio había sido pospuesta por el grupo de Rayamajhi durante casi 6 años basándose en su “mayoría en el Comité Central”.

Al final el tercer congreso tuvo que celebrarse, y fue en abril de 1962. En ese momento el país estaba bajo la nueva dictadura y el partido en una profunda crisis interna. Cuando el golpe de 1960 tuvo lugar, el líder del partido Keshar Jung Rayamajhi, que era el secretario general, estaba en Moscú en la conferencia comunista mundial de Octubre de 1960. Desde Moscú hizo una proclama a favor del Rey diciendo que este había tomado “un paso progresista”. Esto estaba en línea con la tradición política del estalinismo que ha apoyado a reyes y dictaduras si estos eran considerados útiles para los intereses de las burocracias de soviéticas y chinas respectivamente.

A pesar de esto, el buró político bajo la dirección de Puspa Lal se opuso a la acción del Rey, la calificó como un ataque al movimiento y demandó la celebración de una conferencia de todos los partidos parlamentarios. Esto es una muestra de las profundas divisiones que existían en el seno de la dirección del partido, y de lo desastrosa que fue la teoría de las dos etapas para el PCN. Era fácil aplicar la línea política de las dos etapas desde una confortable conferencia en Moscú, algo muy diferente era la situación de miles de activistas que estaban siendo arrestados y atacados.

En febrero de 1961 un Pleno del Comité Central fue organizado en la India y tres facciones emergieron, una liderada por Rayamajhi que incluía la mayoría del Comité Central defendiendo una “monarquía constitucional y democracia dirigida” (básicamente una variante del estalinismo pero manteniendo al Rey y manteniendo los vínculos con China), otra facción liderada por Puspa Lal a favor de disolver el parlamento y de un movimiento unificado de masas contra el Rey, y por último, una facción liderada por Mohan Bikram Singh a favor de llamar a las elecciones por la asamblea constituyente. La mayoría de los asistentes al Pleno apoyaron a la tercera opción, pero no había ningún defensor de esta posición en el Comité Central excepto el mismo Mohan Bikram. Desafortunadamente para el PCN y las masas nepalíes, la degeneración del movimiento comunista en los 60’s había alcanzado tal nivel que no había ninguna posibilidad de llegar a una decisión por medio de consulta con las bases del movimiento.

El Congreso de 1962 probó ser el último acto después de los nueve meses previos de intrigas y maniobras. Todas y cada una de las facciones acabó tirando en una dirección. “El compromiso de unidad”, como fue definido en el congreso, no podría durar mucho, y como de costumbre, los llamamientos de unidad son un disfraz de lo que finalmente fue una rápida escisión.

Escisiones en el movimiento

El grupo de Rayamajhi organizó una conferencia en 1966 y planteó un programa de democracia nacional y enmiendas a la constitución, organizó su propio “tercer congreso” en 1968 y eligió su propia dirección central. Esto significaba de hecho una escisión – la primera de muchas. Por otro lado, debido a la pasividad del Comité Central en el tercer congreso de 1962, Puspa Lal y sus camaradas organizaron una convención en 1968. Las luchas fraccionales en el PCN crearon, contabilizándolos a todos, una docena de partidos comunistas. Necesitaría más de un artículo (varios, de hecho) para clarificar la desastrosa situación política en Nepal entre 1970 y los 80’s.

Pero lo que realmente trastocó al movimiento comunista en Nepal fue lo que ocurrió en 1974, cuando el comité de distrito de Jhapa, bajo la dirección del comité de la zona del este de Koshi, declaró su oposición a la línea política y declaró que iba a emprender la lucha armada. Influidos por la revolución cultural china y los naxalistas indios, esta fracción tomó un autodenominado giro a la “izquierda” como reacción a la línea oficial del partido. Este nuevo desarrollo y la ruptura que suponía con las tradiciones de lo que hasta entonces había sido el movimiento comunista en Nepal fueron también un grave error.

Fue un error no tanto por el hecho de armarse, sino por que mano a mano con el armamento fue el abandono del intento real de concentrar el esfuerzo principal de trabajo del partido en organizar a los trabajadores en las ciudades. La táctica de lucha armada puede ser, de hecho, un desvío de la tarea fundamental de construir la organización entre la clase obrera. Esto significa que el partido abandonaba las genuinas tradiciones bolcheviques, que se habían basado siempre en la clase obrera industrial y urbana. Ya hemos señalado que, cómo máximo, la lucha armada puede ser utilizada como arma auxiliar a un movimiento de masas en las ciudades. Nunca debe convertirse una alternativa a éste.

Este “giro” tuvo repercusiones a largo plazo. Miles de revolucionarios acabaron siendo arrestados, asesinados o ejecutados en una heroica pero desesperada batalla que se desarrolló dada la falta de entendimiento de la “liberación nacional” en la condiciones concretas en Nepal.

El primer re-agrupamiento

El Partido Comunista de Nepal (marxista-leninista) (PCN-ml) se fundó el 26 de diciembre de 1978, reagrupando muchos pequeños grupos dentro del “marxismo-leninismo” en un momento que el ansia de unidad corría en el seno del movimiento. Como resultado el PCN-ML se convirtió en el partido más influyente del movimiento comunista en Nepal.

Las escisiones en el movimiento sobre la cuestión de la “lucha armada”, incluyendo la táctica del terrorismo individual, sólo beneficiaron a la clase dominante, y ciertamente no ayudó a la unificación de las luchas de la clase obrera en las ciudades junto a las luchas de campesinos en las zonas rurales. El estado también pudo justificar su represión explotando los resultados de algunas acciones. A su vez, la escisión también conllevó duras recriminaciones entre las diferentes fracciones del movimiento, que acabaron con militantes de los diferentes partidos “comunistas” resolviendo sus diferencias políticas con bombas y ametralladora en mano en vez de con pluma y papel. Esto a su vez agudizó las diferencias fraccionales mientras la clase dominante se frotaba las manos.

En 1989 se celebró el cuarto congreso del PCN-ML, el grupo más grande de todos los fragmentos del viejo PCN. La principal conclusión a la que este congreso llegó fue la necesidad de democratizar el movimiento comunista. Este desarrollo importante fue un paso adelante para el conjunto del movimiento, y esta decisión estuvo claramente influida por los acontecimientos internacionales de ese año.

La decisión más importante del cuarto congreso, fue la formación de un Frente Unido de Izquierdas para lanzar un movimiento de masas en 1990, en lo que se llamó la “unidad funcional” (Karyagat Ekata) con el Congreso Nepalí para la Democracia Nacional. El congreso eligió a Madan Bhandari como Secretario General, en lo que era un movimiento hacia el abandono de la lucha armada y el establecimiento de una democracia parlamentaria. Pero aquí, el movimiento comunista cometió unos errores muy similares a los que había cometido en el pasado, ya que abandonaron el callejón sin salida que el guerrillerismo significaba pero dieron un giro hasta el extremo opuesto llegando de nuevo al frente-populismo. Eso significaba pasar de un extremo a otro sin un análisis serio de los recientes errores que se habían cometido.

Por supuesto, el hecho de no haber realizado un congreso en casi 25 años no ayudaba a hacer un análisis crítico, y no contribuía a la gestión de la lucha fraccional interna de una forma sana. El movimiento comunista nepalí fue creado como una fotocopia de Moscú y posteriormente copió al modelo chino. Con la celebración del congreso al menos habían conseguido algo de democracia interna, ya que el hecho de que fracciones con diferencias políticas internas fueran aceptadas en el seno del PCN-ML fue un paso adelante para el renovado movimiento comunista nepalí.

La formación del PCN-UML

En 1990 siete partidos y grupos comunistas distintos, incluyendo el PCN-(marxista – leninista) y el PCN-(marxista), se juntaron lanzando contra el sistema Panchayat, que era el régimen sin partidos, una campaña bajo el nombre de Frente Unido. Después del establecimiento del sistema multipartidista en 1990, o sea en enero de 1991, el PCN-ML y el PCN-M se fusionaron formando el PCN-UML (Partido Comunista de Nepal – Unificado Marxista-Leninista). Hubo algo tremendamente positivo en está unificación y fue el hecho que el nuevo partido suponía una clara ruptura con algunas de las tradiciones estalinistas del pasado, tomando posturas mucho más abiertas. A pesar de eso, también hubo aspectos negativos, ya que también se abandonaron algunos principios leninistas. En la práctica aceptaron la democracia parlamentaria como un fin en sí mismo, un debate honesto sobre los hechos ocurridos en la URSS entre 1918 y 1924 hubieran significado un gran avance para el nuevo partido, pero los grupos que lo formaban aún estaban bajo una gran influencia de los debates que se habían dado en el seno del PCUS y el PCCh a finales de los ochenta.

La mayor parte de los grupos comunistas con importancia durante los años ochenta habían pasado a apoyar la democracia parlamentaria y el sistema multipartidista, entre otras cosas, porque no tenían ninguna lealtad a ninguna organización internacional ni “cuarteles generales” de donde salieran las órdenes; muchos de ellos también abandonaron el Maoísmo que anteriormente habían abrazado. Pero no todos, algunos grupos se mantuvieron en su línea y empezaron a desarrollar métodos maoístas de guerra de guerrillas, yendo incluso más allá, algo que en el pasado, a grandes rasgos, el conjunto del movimiento comunista en Nepal había, correctamente, rechazado.

Debido a que las divisiones entre los diversos grupos y partidos comunistas habían existido durante un largo periodo, las diferencias empezaron a resolverse de un modo trágico, empezaron a matarse los unos a los otros. Eso fue así, sobretodo, una vez que los partidos oficiales que habían adoptado el parlamentarismo fueron lo suficientemente grandes como para que el estado absorbiera parte de ellos involucrándolos en gobiernos de coalición. Entonces empezaron a ser percibidos, por sus antiguos camaradas, como objetivos legítimos, esto lógicamente endureció las ya hostiles posiciones que ambas partes tenían.

El hecho que llamados comunistas o revolucionarios tuvieran en sus agendas el asesinato de activistas y líderes de otros “partidos comunistas enemigos” es ciertamente condenable, además de trágico si consideramos que todos ellos eran “hermanos de lucha” no hacía mucho tiempo. Por supuesto no apoyamos la lunática política de terrorismo individual, que supone poner bombas en lugares públicos y que no deja al movimiento ni un centímetro más cerca de sus aspiraciones socialistas ya que a su vez da una excusa y justifica a la reacción.

El asesinato de activistas comunistas por otro, auto-denominado comunista, es un acto criminal que tiene que ser condenado por todos aquellos que sinceramente quieren unir el movimiento comunista nepalí y luchas por un genuino Nepal socialista.

Los 90’s: una década de inestabilidad y guerra civil

La coalición del Frente Unido había sido organizada a finales de 1989, apoyando la democracia multipartidista. Durante el movimiento hacia la democracia el Frente jugó un papel crucial uniéndose al gobierno interino liderado por el Partido del Congreso, cesando sus críticas a este partido, con un apoyo total a la política del gobierno interino. Aunque las diferencias dentro del campo comunista eran endémicas durante la clandestinidad, éstas empezaron a remitir cuando empezaron a operar públicamente y vieron la posibilidad de ganancias electorales. Como parte del gobierno de coalición, el PCN-UML no apoyó la nueva constitución ya que retenía a la monarquía aunque “a regañadientes”.

El quinto congreso del PCN-UML se celebró en enero de 1993 en Katmandú. Este congreso marcó un gran cambió en la historia del movimiento comunista en Nepal. Fue convocado en un ambiente más aperturista y democrático y muchos líderes políticos estaban presentes como observadores. El congreso adoptó por la “democracia multipartidista popular” como programa político de la revolución nepalí y el lema del congreso era: “Oponerse al dogmatismo y al liquidacionismo, mantener la bandera del marxismo creativo”, un eslogan no del todo malo para un partido que hasta hacía relativamente poco estaba bajo la influencia política de Moscú y Pekín.

El proceso que habían empezado también implicó otros cambios, como la adopción de una línea mucho más reformista, y el abandono de la línea dura Maoísta de la lucha guerrillera del pasado. El partido también pasó a defender el “estado del bienestar” como objetivo del partido y un elemento nacionalista muy fuerte fue también una de las características de la propaganda del reunificado PCN.

En resumen, la trayectoria de la dirección del movimiento comunista en Nepal ha sido de reformismo a ultra-izquierdismo, para volver otra vez al punto de partida reformista. Empezaron entonces, a considerar la democracia parlamentaria como el objetivo final de la lucha y no como un instrumento para ella. Esto los dejo en una posición muy débil y les impidió mantener ninguna credibilidad para continuar la propaganda revolucionaria.

También en el frente sindical las cosas cambiaron en 1989. La mayoría de los sindicatos que habían sido creados durante la dictadura se unificaron creando la Federación General de Sindicatos Nepalíes (GEFONT en su acrónimo inglés) que es la federación sindical dominada por los comunistas oficiales. También el Congreso Sindical de Nepal fue re-fundado en 1991 y junto con el GEFONT son las dos principales organizaciones sindicales no-maoístas en la actualidad.

El CPN-UML se involucra en el Gobierno

El PCN-UML formó un gobierno de minoría en diciembre de 1994 ya que había surgido, después de las elecciones parlamentarias de ese año, como el partido más grande en el parlamento. Man Mohan Adhikaru, el líder del grupo parlamentario, se convirtió en el primer Primer Ministro comunista de Nepal, formando un gobierno de 15 miembros, pero ese gobierno sólo duro 9 meses ya que todas las contradicciones de la sociedad nepalí salieron a la luz, creando una situación difícil para un gobierno altamente inestable.

El PCN-UML salió del gobierno en agosto de 1995, siendo substituido por una coalición derechista que unía a la mayoría de partidos burgueses bajo la dirección, obviamente, del Partido del Congreso Nepalí. Esto era algo común de la política burguesa, en tiempos de crisis los partidos obreros pueden llegar al poder, pero como insisten en mantenerse en los confines del capitalismo, simplemente caen en las manos de los capitalistas, que los aprovechan como chivos expiatorios poniendo la responsabilidad de los problemas en los partidos de izquierdas y preparando la vuelta de los partidos conservadores. Los partidos obreros son utilizados por la clase dominante como un comodín en la baraja, que se saca cuando esta clase se encuentra en necesidad. Por ello los activistas comunistas deberían aprender las lecciones y basarse, firmemente, en la fuerza de la clase obrera y el proletariado agrícola para rechazar “alianzas” con los partidos burgueses ya que esta es la única forma de conseguir algún cambio real en la sociedad.

A pesar de la amarga experiencia de 1994-95, de nuevo en 1997 una nueva coalición fue formada, y el PCN-UML de nuevo aceptó formar parte de la misma y de nuevo sólo duro unos meses hasta 1999. Este gobierno de “coalición” se formó durante el periodo en el que la escisión Maoísta más “dura” del PCN, el PCN-Maoísta, llevaba a cabo su campaña de guerrillas en las montañas; algunos analistas dicen que llegaron a controlar hasta el 80% del total del territorio.

En 1999 las elecciones dieron al PCN-UML un 31 % de los votos pero fue excluido del gobierno ya que, de nuevo, una alianza de partidos de derechas formó el gobierno. Éste no duró mucho, en mayo de 2002 el parlamento fue disuelto y, aunque las elecciones deberían de haber sido convocadas para noviembre de ese mismo año, lo cierto es que aún no se han celebrado [2] y este último año Nepal ha sido comandado por una dictadura de facto del Rey. Durante este tiempo, entre 1996 y 2002, la guerra civil lejos de la capital Katmandú y de otras ciudades grandes, continuó azotando al país. El año pasado las guerrillas Maoístas en guerra con las tropas reales se cobraron 4.655 víctimas, un gran incremento, mientras la economía del país caía al uno por ciento y la llegada de turistas cayó a los 216.000, la mitad que en el 2000. Esto está destruyendo la economía de Nepal y provocando una escisión en el seno de la clase dominante sobre qué hacer, como la “masacre real” que vimos el año pasado demuestra.

Hoy las guerrillas Maoístas dicen controlar más de la mitad del campo y que sus organizaciones estudiantiles y sindicales han llegado a infiltrarse profundamente en las ciudades y en los pueblos. La verdad es que las guerrillas han ganado un apoyo significativo entre ciertos sectores de la población en el último período, este apoyo es fácilmente explicable ya que no es parte de ningún plan secreto de las guerrillas sino que el apoyo ha surgido gracias a las condiciones de vida, cada día más deterioradas, en la sociedad nepalí. Las masas están buscando una alternativa y una capa ve esta alternativa en las guerrillas.

Por otro lado, el Rey esta preparando un refuerzo de su aparato militar para combatir las guerrillas (mientras al mismo tiempo pretende aceptar “discusiones de paz”) ya que espera incrementar el tamaño del Ejército Real Nepalí en un 50%, con 65.000 soldados para el 2006, con armas modernas llegadas de la India, Gran Bretaña y los EEUU. Este tipo de “guerra contra el terrorismo” tendrá fácilmente un eco en la administración Bush que tiene un estribillo similar , y el Rey fácilmente encontrará un vínculo entre Bin Laden, Al-Qaida para justificar las tropas de refuerzo.

En un país donde casi la mitad de la población tiene menos de 20 años, la gente cuando deja la escuela descubre que la única opción real es emigrar- los más pobres a la India, los que tienen recursos a los estados del Golfo Pérsico o Korea del Sur. Por eso las luchas de masas de los estudiantes de las últimas semanas tienen un significado especial. La lista de 68 demandas de los estudiantes es un claro indicador de que la juventud quiere una mejor educación y un mejor futuro. La lucha unificada de las siete organizaciones estudiantiles es un avance importante, ya que puede utilizarse como método para ampliar la lucha a otros sectores que están igual de dispuestos a la lucha. Esta lucha puede ser una palanca para unir al movimiento obrero, estudiantil y campesino en su lucha por sus legítimas demandas y por una mejora en sus condiciones de vida.

En Nepal, los periódicos han publicado artículos sobre los cientos de trabajadores en un programa de trabajo por comida que han bloqueado la construcción de una carretera ya que el directivo del proyecto ha robado la comida. Este tipo de hechos crean la base para el apoyo a las guerrillas, especialmente cuando el PCN-UML ha escogido el camino erróneo del frentepopulismo (que es colaboración de clases), que es simplemente una concesión a los partidos de la corrupta clase dominante.

Los 5 partidos políticos más importantes nepalíes están en realidad excluidos del las cuestiones fundamentales de la guerra y la paz. Una serie de manifestaciones han culminado en la renuncia del primer ministro escogido a dedo por el Rey, Lokendra Bahadur Chand, el 12º primer ministro desde 1990, todo un récord. El PCN-UML en realidad da una base de masas a la coalición que lideran. Una acto organizado por el PCN-UML apoyado con la participación de más de 70.000 personas demuestra el potencial de la organización.

El movimiento se encuentra en una etapa crucial, después del acuerdo de alto al fuego firmado el 29 de enero, cuando cinco líderes maoístas salieron a la luz, y las conversaciones de paz empezaron. Hay un movimiento de masas donde las organizaciones comunistas están jugando el papel principal, mientras que la “guerra” está detenida y hay un cambio favorable para la verdadera lucha de clases, lo que se ve con el hecho de que los estudiantes y las masas en su conjunto están en la calle. El peligro es que éste lleve una vez más al colaboracionismo y la política de frentes populares como se ha hecho tantas veces en el pasado.

El PCN-UML debe cambiar de rumbo antes de que sea demasiado tarde, y volver a las tradiciones leninistas reales, basándose en la única fuerza en la sociedad que es capaz de solucionar los problemas de toda la población, o sea la clase obrera y los campesinos pobres bajo una dirección marxista. El programa de éste partido debe incluir la expropiación de los terratenientes, la nacionalización de las principales industrias bajo control obrero y el genuino control del pueblo sobre la economía, esto sólo puede conseguirse con la introducción del socialismo, que es la tarea principal para el movimiento en Nepal.
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[1] Casta social nepalí similar al sistema de castas que encontramos en la India.

[2] Nota del traductor: el artículo tiene tres años y las elecciones aún no se han celebrado.


Maoístas en el reino de Buda

Quiénes son y qué quieren los guerrilleros de Nepal

RAFAEL POCH - LA VANGUARDIA 26/02/2005

KATMANDÚ.– Las calles de Katmandú, abigarrado calidoscopio de etnias y tipos humanos, se apagan al atardecer en una inquieta carrera. En los bazares y arterias comerciales, artesanos y vendedores cierran sus puestos con precipitación. La oscuridad acaba, casi de repente, con otra jornada de colorista y bullicioso trajín. En apenas media hora, el agobiante caos de humos y bocinas del tráfico rodado, que mezcla peatones, bicicletas, coches y motocarros en angostas callejas, se extingue. Es entonces, con las sombras, cuando la presencia militar, inadvertida en medio del ajetreo diario, se hace perceptible y dominante.

Todos los accesos al valle, un universo congestionado contaminado y superpoblado que recibe, año tras año, un insostenible flujo de población huida de la inestabilidad rural, están fuertemente vigilados, al igual que los puntos neurálgicos de la ciudad. Eso, junto con la caída en picado del turismo, que antaño visitaba este paraíso del “trekking” a razón de medio millón de entradas al año, recuerda que Nepal, es un país en guerra civil en el que el gobierno, como ocurría en el Afganistán de Najibullah de finales de los ochenta, solo se siente seguro en las ciudades y en los puestos de control de las carreteras que las comunican.

Aprisionado entre los picos más altos y los estados más poblados del planeta, Nepal, un país de 25 millones de habitantes que ocupa el puesto numero doce por la cola entre los más pobres del mundo, es centro en el que convergen muchos intereses. El rey Gyanendra, acaba de dar un golpe de estado de incierta perspectiva que ha puesto entre paréntesis las libertades civiles, ganadas en 1990. En la capital no hay una atmósfera de miedo crudo, pero si de cierto temor y, sobre todo, de incertidumbre. Son raras las fuentes que aceptan divulgar su nombre. En el campo se libra una guerra civil que se ha cobrado 11.000 muertos y generado 2,5 millones de desplazados, el 10% de la población.

La proclama de 1996

La insurgencia maoísta apareció en 1996. Las libertades habían abierto muchas expectativas en Nepal, país de monarquía absoluta que fue unificado en 1768 sobre un mosaico de reinos y etnias, por la dinastía de la belicosa Gorja. Con breves paréntesis, fue un país de monarquía absoluta hasta 1990, dominado por oligarquías sociales y étnicas. En 1991, desmoronados el muro de Berlín y la URSS, las primeras elecciones nepalíes convirtieron a uno de los trece partidos y organizaciones comunistas de Nepal en la segunda fuerza política. La tercera era otro partido comunista, el maoísta. Tres años después los comunistas fueron los más votados y formaron un breve gobierno, pero la democracia pluralista no acometió las transformaciones económicas y sociales que el país exigía. La clase política se instaló en el liberalismo del nepotismo y la corrupción, mientras una docena de gobiernos ineficaces se sucedían a lo largo de la década, abandonando al país a su suerte.

En la tierra que vio nacer a Buda hace 2500 años, los problemas eran, sin embargo, inaplazables; 20% de campesinos sin tierra, 45% de la población viviendo por debajo del nivel de pobreza, malnutrición como principal problema sanitario, y analfabetismo entre más de la mitad de la población.

Los campesinos (80% de la población), las mujeres, los intocables (entre el 14% y el 25%, según las estimaciones) y las minorías étnicas (37%) no vieron mejorada su secular explotación y marginación de la vida social, ni perspectiva alguna de mejora. La monarquía, representada por Gyanendra, un personaje poco atractivo y desprestigiado por la oscura masacre de la familia real que le llevó al trono en el 2001, soñaba con un regreso al “Panchayat”, el sucedáneo de “democracia orgánica” del tradicionalismo absolutista de la dinastía Shah.

En 1996, el Partido Comunista de Nepal (maoísta), una de las múltiples escisiones comunistas presentó un programa de transformación social en una carta abierta al primer ministro, Sher Bahadur Deuba, y anunció que si el progama no se aplicaba, “nos veremos forzados a iniciar la “Janayuddha” (guerra popular) contra el actual poder establecido, el 17 de febrero”.

Nadie se tomó en serio el anuncio, ni se leyó el programa. Si lo hubieran hecho, se habrían dado cuenta de que todo lo que preocupaba a la mayoría social del país, estaba contenido en él: enfatizar la soberanía e independencia nacional frente a la influencia dominante de India, redactar una nueva constitución democrática, abolición de los privilegios de la familia real, secularización del estado, medidas contra la explotación patriarcal de la mujer, contra la discriminación por motivo de casta, condición social o procedencia étnica o regional, creación de un sistema de autonomías en aquellos distritos en los que las comunidades étnica sean mayoría, igualdad de oportunidades para todas las lenguas nacionales, reforma agraria, suministro de agua y electricidad a todas las comunidades rurales, atención a los desprotegidos y acción contra la corrupción. Desde 1996, este programa político ha estado claramente en el centro del proyecto de transformación nepalí. Todo lo que plantea es hoy objeto de debate nacional.

Fuerza y límites de la guerrilla

“En Nepal”, observa el sociólogo Anup Paharí, “el mayor volumen de pensamiento en lo referente a la transformación del estado, la sociedad y la economía, no ha sido generado por el gobierno, sino por los líderes del movimiento maoísta”. Pero no es solo una cuestión de ideas. Es también una cuestión de fuerza.

La guerrilla, que en 1996 apenas tenía presencia en algunos distritos remotos del oeste del país, “controla” hoy la mitad del territorio nacional (ellos dicen que el 80%). El término “zona controlada” es relativo para ambas partes. “Solo significa, la ausencia de la otra parte”, dice un observador.

“No hay zonas en las que el otro no pueda entrar, pero tanto el ejército como la guerrilla tienen sus zonas”, explica otro. En cualquier caso, el progreso territorial de la guerrilla es evidente; empezaron en el oeste del país, luego en el este y más tarde en el centro. Su bloqueo de Katmandú tras el golpe real, entre el 13 y el 26 de febrero, se ha sentido con claridad a solo 15 kilómetros de la capital, comprometiendo sus suministros. Desde el año 2000 su potencia de fuego se ha puesto de manifiesto en audaces ataques al ejército y en ofensivas coordinadas, lo que en última instancia determinó varias negociaciones sobre alto el fuego y onversaciones de paz con el gobierno, todas ellas fallidas.

Al mismo tiempo, ni la guerrilla es suficientemente fuerte para hacerse con el control del país, ni el ejército, pese a los 20 millones de dólares en armas recibidas de Estados Unidos e Inglaterra y la ayuda de India, puede eliminarla. En las actuales condiciones, esa ayuda solo contribuye a incrementar la carnicería. Lo que Nepal necesita es un intermediario internacional capaz de organizar el diálogo. La ONU se ha ofrecido (y la guerrilla la acepta), al igual que varios gobiernos europeos y el Centro Carter, pero India ha dejado claro recientemente, en boca de su primer ministro, que no quiere “presencia de terceros” en Nepal...

La tercera carta de la guerrilla es el ejemplo: en sus zonas ha organizado una administración alternativa. En Katmandú son pocos quienes la han visto en directo, muchos hablan de oídas. Unos dicen que hay coerción y otros que hay buen gobierno, escuelas en lengua nacional y buena administración, pero todos hablan de ello con interés y respeto.

En la "zona libre"

“Estuve en Hapuri, en el distrito de Dang, era un lugar tranquilo y libre, con gente libre y pacífica”, explica una fuente de alto nivel, buena conocedora del medio guerrillero, pero no vinculada políticamente a el.

“Cuando preguntamos donde se habían ido los representantes del gobierno central, nos dijeron riendo que unos habían huido a Katmandú y otros a la capital del distrito”.

“En Rukum”, explica otra fuente, “la única presencia gubernamental se reducía a la guarnición militar en la capital del distrito, estaba rodeada de alambradas y a oscuras por falta de electricidad, solo en la zona maoísta había luz”. Otro observador explica que en Jumla, también en el oeste, “los maoístas nos dijeron que solo seis de los 27 pueblos del distrito estaban bajo control del gobierno, pero luego en el mercado nos enteramos que en esos seis los soldados no podían salir de sus cuarteles”.

La administración maoísta imparte justicia, celebra elecciones, promociona a las castas bajas, prohíbe el consumo de alcohol, recauda impuestos e impone un orden puritano. Las armas las obtiene del propio ejército que combate, mediante asaltos, o de contrabando desde la India, donde se dice que recibe cotizaciones entre los varios millones de trabajadores emigrantes. Hay también un “impuesto revolucionario” que, según el rumor, pagan no solo empresarios de las ciudades, sino hasta funcionarios del gobierno y de la policía...

Los informes de las organizaciones de derechos humanos dejan bien claras las responsabilidades de la guerrilla en violencias y abusos. De los 11.000 muertos registrados en el conflicto desde 1996, el 80% son civiles, estiman.

Al mismo tiempo, queda claro que ha sido el ejército el responsable de las mayores matanzas. Según la contabilidad del grupo de derechos humanos INSEC, entre noviembre del 2001 y diciembre del 2002, uno de los periodos más cruentos del conflicto, las víctimas del ejército (que raramente toma prisioneros) superaron a las de la guerrilla en una relación de cuatro a uno.

Perjudicados por la etiqueta

“El origen de la violencia en nuestro país no es la guerrilla, sino las condiciones de opresión y explotación que impone el sistema monárquico feudal”, responde airado un ex miembro del Comité Central del Partido Comunista maoísta, preguntado por los abusos atribuidos a la guerrilla.

Como imagen de marca, el maoísmo es, seguramente, la peor de las posibles en el mundo de hoy. En la izquierda occidental no hay seguramente doctrina más despreciada por dogmática, sectaria y primitiva que la maoísta. Asociada a los desastres del régimen “jmer” en Camboya, a los excesos de la China de los sesenta y setenta, o al peruano “Sendero Luminoso”, la alergia que evoca en la opinión pública progresista, no anda muy alejada de la merecida por el integrismo islámico. Ningún estado constituido alberga simpatías, abiertas o veladas, hacia un movimiento que se declare “maoísta”. En Asia, el gobierno de China, la patria de Mao, huye de guerrillas y de doctrinas niveladoras como de la peste y condena a muerte a los contrabandistas de armas que se atreven a intentar pasar armas desde Tibet, mientras que India combate guerrillas maoístas residuales en varios e